7/11/12 [TEXTO] Reserva de Jacarenema – Barra do Jucu – Vila Velha por Valentina Sandoval

NAVEGANDO SIN FRONTERAS

Salir de la capital de Colombia, Bogotà y emprender un viaje de casi un año para trabajar artìsticamente y conocer el Rio Jucù ha sido màs que una experiencia de viaje un momento marcante en mi vida como persona.

Bogotà tiene nueve millones de habitantes y tiene un rio de 380 kilòmetros de longitud, el Rio Bogotà actualmente està muerto, pues no posee vida macrobiòtica alguna, ya que 70.000 toneladas de desechos industriales por anho caen en èl. Es una estadìstica absurda y verlo estragado en toda su magnitud entristece.

Ahora, en el Rio Jucù en Espiritu Santo Brasil, son jogados los esgotos de aproximdamente 80,000 familias sólo en el Canal do Congo, en la barra do Jucú, donde estamos viviendo para realizar el proyecto Mergulho Poético, con estepanorama, el deseo de trabajar por el agua sea mas fuerte y como el agua sin fronteras.

Ayer, navegamos por primera vez el trayecto desde el puente da Madalena en la Barra do Jucù, hasta unos kilòmetros arriba de la rodovia do Sol. El agua es cafè y espeza, la mata que nace por las gorduras de nuestras coliformes fecales (coco) se està comiendo el rio y su cause cada vez es màs angosto. en este viaje no puedo dejar de imaginarme còmo fue este rio, si apesar de la polusiòn tiene la presencia de hermosas aves exòticas como Piaçoca, Frango da Àgua y Urubù Rey (en vìa de extinciòn) entre otras especies… Eso demuestra el poder de resistencia de la naturaleza.

EL canoero amigo que nos invitò a navegar nos cuenta hermosas historias sobre un rio limpio, sobre familias que se abastecìan de la pezca, ahora, sòlo encontramos un pescador que atrapo tan sòlo tres camarones que despues venderìa en alguna tienda o a cualquier vecino.

El lugar parece un sementerio acuàtico y la ausencia de vida se siente y se contrasta con otros pequeños y hermosos bosques de arboles que bordèan el rio.

Maria Alejandra y Marcela, se sumergen en cuadernos de hojas blancas para plasmar su sentimiento y esa relaciòn afectiva con el rio que ven y sus tintas de colores. El trayecto dio para registrar con fotos y videos bajo las lentes de Joao y Fabiola y yo me dedique a componer versos improvisados al son del pandeiro y al ritmo de capoeria.

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